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El running y la salud

No se puede negar que el running sea una de las actividades más sencillas de practicar, pero debido a su importante carga articular y exigencia, especialmente cuando subimos de aspiración, unas pequeñas prevenciones nos vendrán muy bien para mejorar nuestro rendimiento y que nuestra pasión no torne en pesadilla.

 

1. Puede resultar un poco extraño si no lo habéis escuchado con anterioridad pero descansando también se entrena. Se dice que para asimilar pertinentemente el entrenamiento sería necesario dormir entre 7 y 8 horas.

2 Recuerda que correr no deja de ser una afición. Aunque muchas veces correr nos sirva como válvula de escape, si estás pasando por un periodo laboral duro o atraviesas momentos de tensión emocional quizás la mejor opción es bajar un poco la intensidad y duración de los entrenamientos. Así podemos prevenir ciertas lesiones.

3. Nuestro cuerpo necesita también un descanso, como el de los grandes profesionales del deporte. Por ello todos los expertos coinciden que dejar de correr 15 días al año será un acicate para nuestro cuerpo y mente. Seguramente que tus músculos te lo agradecen y retornarás a los entrenamientos con más motivación y ganas.

4. Si te planteas hacer un día una “tirada” larga (a partir de hora y media), además de tu reloj, pulsómetro o mp3 no te olvides de un bidón de agua o alguna bebida deportiva. Será fundamental en cualquier estación del año para reponer líquidos.

5. El síndrome de sobreentrenamiento existe. Lo notarás cuando te cueste dormir, te sientas estresado, irritable y con falta de apetito. Con parar 4 ó 5 días te será suficiente y así alejas el riesgo latente de padecer una lesión muscular.

6. No salgas a correr si no has hecho una digestión de dos horas. No sólo es contraproducente para tu salud sino que hará de tu entrenamiento una auténtica tortura.

 

7. Si nos planteamos una sesión de entrenamiento muy exigente nuestras defensas necesariamente van a caer. Por ello, y especialmente cuando el frío empieza a hacer estragos, toma especial precaución con los resfriados.

8. A pesar de lo que puedas pensar, la fisioterapia no es para nada exclusiva de los atletas de elite. Lo recomendable es ir una vez al mes a recibir una buena sesión, porque esto forma parte del famoso entrenamiento invisible que ayuda a prevenir las lesiones y a mantenernos a punto.

9. La máxima por excelencia en la parcela de salud del running: en cuanto notes que algo no va bien, mejor parar. No sólo estás padeciendo sin necesidad sino que te arriesgas a estar en el dique seco por un tiempo prolongado. Nuestro médico de cabecera nos ayudará a localizar el problema y solucionarlo lo antes posible para que podamos proseguir con nuestros entrenamientos.

10. Cada año o dos años, según la edad, es necesario hacerse una prueba de esfuerzo que determine nuestra salud cardiovascular. Es la mejor manera de conocer en que estado físico nos encontramos y de prevenir esos infartos o muertes súbitas que tanto miedo dan en el universo running.

Fuente: zona deportistas.com

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